
Los expertos advierten sobre la necesidad de la energía nuclear ante el voraz consumo de la IA en España
- Aragón ilustra el reto: los proyectos tecnológicos exigirán potencias equivalentes a un reactor
- El sector financiero advierte de inversiones millonarias y limitaciones regulatorias
La energía nuclear ha dejado de ser un debate meramente técnico para convertirse en una urgencia estratégica. La irrupción masiva de la inteligencia artificial y la necesidad de garantizar un suministro eléctrico ininterrumpido han modificado el tablero energético, obligando a reabrir discusiones que parecían cerradas. Este cambio de paradigma llega en un momento de inflexión política, donde incluso desde el Ejecutivo se empiezan a matizar posturas históricas; recientemente, el presidente Sánchez abre la puerta a la energía nuclear siempre que se cumplan dos premisas irrenunciables: máxima seguridad y nulo coste añadido para el consumidor.
Durante la jornada ‘¿Es la energía nuclear una alternativa de futuro?’, celebrada en Zaragoza, los expertos del Instituto Español de Analistas dibujaron un escenario complejo. La tesis principal del encuentro fue clara: el despliegue de las energías renovables, aunque exitoso, ha generado un sistema volátil que requiere de un respaldo firme.
Las previsiones globales no dejan margen a la duda sobre la magnitud del reto: se estima que el consumo eléctrico de la IA alcanzará los 1.050 TWh en 2026, una cifra que multiplica por cuatro toda la demanda energética actual de España. Ante este horizonte, Juan Uguet de Resayre, director de inversiones de Augustus Capital, fue contundente: “Para hacer frente a esta fuerte demanda se necesita una fuente de generación eléctrica constante, estable y económica”.
No es una advertencia abstracta. La elección de Zaragoza para este debate cobra sentido al cruzar estos datos globales con la realidad industrial local: solo los proyectos de centros de datos de Microsoft en Aragón demandarán una potencia cercana a los 900 MW, equivalente a la producción de un reactor nuclear completo funcionando a pleno rendimiento.
El efecto dominó en el parque nuclear español
Ante esta presión de la demanda, el calendario de cierre del parque nuclear español (previsto entre 2027 y 2035) se enfrenta al escrutinio del sector financiero y tecnológico. Si bien el foco mediático se ha centrado en la planta extremeña, la preocupación se extiende al noreste peninsular. Diversos análisis sugieren que, tras Almaraz, las centrales nucleares catalanas podrían ser las siguientes en poner sobre la mesa la necesidad de una prórroga para garantizar el suministro industrial en una de las zonas con mayor consumo de España.
Sin embargo, los expertos advierten contra el optimismo desmedido o las soluciones mágicas. La extensión de la vida útil de las centrales no es solo una firma en un despacho. Desde el punto de vista técnico y financiero, revertir el cierre de nucleares más allá de Almaraz es una decisión con limitaciones severas. Requiere inversiones millonarias en seguridad y una planificación a largo plazo que choca con la incertidumbre regulatoria actual.
Inversión y futuro: de los SMR a la fusión en Zamora
Más allá de la continuidad de las plantas actuales, los analistas identificaron un “renacimiento nuclear” en Europa basado en nuevas tecnologías. Se señaló a los Reactores Modulares Pequeños (SMR) y a la fusión nuclear como las grandes apuestas de inversión para descarbonizar la economía sin sacrificar la estabilidad de precios.
En esta línea, María Samperiz, de Ibercaja Gestión, abogó por diseñar un sistema “barato, estable y con precios lo más planos posible”, combinando la potencia nuclear con la flexibilidad renovable. Este horizonte tecnológico ha cobrado fuerza en las últimas horas con la publicación de nuevos estudios que sitúan a la provincia de Zamora como una de las candidatas europeas con mayor potencial para albergar futuras plantas de fusión, confirmando que el sector busca reubicarse en el mapa energético nacional.
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