Parque eólico y solar combinado al atardecer con filas de paneles y aerogeneradores.
Energía renovable

La paradoja verde: ¿por qué producimos más energía renovable que nunca pero el sector pierde dinero?

  • El desplome de precios y el estancamiento del consumo eléctrico tensionan las cuentas de empresas renovables
  • La dependencia fósil persiste: la electrificación sigue muy por detrás del ritmo de instalación renovable

España ha logrado lo que parecía imposible hace una década: convertirse en una superpotencia de generación verde. Sin embargo, las cuentas no salen. El último Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España 2024, presentado por APPA Renovables, dibuja un escenario agridulce y profundamente contradictorio: nunca habíamos producido tanta electricidad limpia, pero el sector aporta cada vez menos a la economía nacional y ha comenzado a destruir empleo.

Mientras a nivel global las tendencias apuntan a que las energías solar y eólica cubrirán toda la nueva demanda eléctrica a corto plazo, España se enfrenta a un desajuste interno crítico: nos sobra energía porque nos falta consumo.

Aerogeneradores en un campo iluminado por el amanecer.

Fuente: Freepik

Récord de generación frente a caída económica

Los datos son históricos y confirman el liderazgo de la energía solar y eólica en el continente. En 2024, el 56,8% de la electricidad generada en España fue de origen renovable, consolidando a la energía eólica como la primera tecnología del sistema con un 22,8% del mix.

Sin embargo, este éxito técnico choca frontalmente con la realidad financiera de las empresas. La aportación del sector al PIB nacional se ha desplomado hasta el 0,95% (15.057 millones de euros), la cifra más baja desde el año de la pandemia. Más preocupante aún es la destrucción de tejido laboral: el sector cerró el año con 126.574 trabajadores, contrayéndose por segundo ejercicio consecutivo.

El problema estructural: sobra energía, falta electrificación

¿Cómo es posible vender más producto que nunca y ganar menos? La respuesta reside en un desajuste estructural. La instalación de parques fotovoltaicos y eólicos avanza a un ritmo frenético, pero el consumo eléctrico del país está estancado (+0,9% en 2024).

Esta sobreoferta ha provocado un desplome de los precios del mercado mayorista (-27% respecto al año anterior), reduciendo drásticamente los ingresos de las compañías. “Hay cierta ralentización del sector. Las compañías siguen instalando potencia, pero los ingresos son menores y el apetito inversor se está enfriando”, advierte José María González Moya, director general de APPA.

Gráfico circular del balance energético de España en 2024 con porcentajes de petróleo, electricidad, gas natural y renovables.

Gráfico del balance energético de España en 2024. Fuente: APPA Renovables

La sangría de los vertidos y la necesidad de almacenamiento

La consecuencia más visible y dolorosa de este desequilibrio son los vertidos: energía limpia que se produce pero se tira a la basura porque la red no puede absorberla o no hay quien la consuma. En 2024 se desperdició el 8% de toda la producción renovable, y las previsiones para 2025 alertan de vertidos que podrían alcanzar el 17%.

Para evitar este colapso técnico, resulta vital que el almacenamiento energético se multiplique en España, permitiendo guardar los excedentes de sol y viento para cuando realmente se necesiten, en lugar de desconectar los parques generadores.

Enganchados a los fósiles: la asignatura pendiente

A pesar del éxito en el sector eléctrico, la descarbonización real de la economía española está estancada. La electricidad apenas representa el 23,6% del consumo final de energía. Sectores clave como el transporte, la industria y las calefacciones siguen dependiendo masivamente de los combustibles fósiles.

  • El consumo de combustibles fósiles creció un 5% el año pasado.
  • España sigue importando más del 80% de la energía que necesita.
  • Se han recuperado niveles de consumo fósil prepandemia.

El ahorro millonario para el Estado

Pese a las dificultades del sector privado, el beneficio público de las renovables sigue siendo monumental. Según el informe elaborado por Deloitte, las energías limpias evitaron en 2024 la importación de 14.759 millones de euros en gas y petróleo.

Gran presa hidroeléctrica liberando agua rodeada de montañas y vegetación.

Fuente: Freepik

Además, por primera vez se ha contabilizado el impacto en la salud pública: se estima un ahorro de 4.345 millones de euros en gasto sanitario gracias a la mejora de la calidad del aire y la reducción de enfermedades respiratorias.

Soluciones urgentes ante el frenazo del autoconsumo

El informe también alerta de un frenazo en seco del autoconsumo, que cayó de 1.943 MW instalados en 2023 a 1.431 MW en 2024. Ante este escenario de “estancamiento”, la patronal reclama medidas urgentes:

  1. Reforma fiscal: reducir impuestos a la electricidad y penalizar el uso de combustibles fósiles.
  2. Electrificación de la demanda: acelerar el despliegue de bombas de calor y vehículos eléctricos.
  3. Impulso al almacenamiento: fomentar baterías y bombeo hidráulico.

“Estamos generando más energía que nunca, pero sin una demanda electrificada y redes reforzadas, seguiremos perdiendo parte del sol, el viento y el agua que tenemos”, sentenció Santiago Gómez Ramos, presidente de APPA. El mensaje es claro: la transición ha cumplido en la oferta, pero ha suspendido estrepitosamente en la demanda.

Fuente: Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España 2024 de APPA

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